CONSERVACIÓN DE ALIMENTOS

Cuando el hombre descubrió la necesidad de guardar alimentos para épocas de escasez, fue desarrollando las técnicas para su conservación.

La finalidad de la conservación de los alimentos es transformarlos en productos más duraderos, sin que se altere su valor nutritivo.

Los procedimientos de conservación son muy variados y se clasifican en dos grandes grupos: procedimientos físicos y procedimientos químicos, pasemos a estudiar los primeros.

 

 

 

 

 

Técnica

Proceso

Características

Tipos de alimentos

Tiempo de caducidad

Altas temperaturas

Se somete el

alimento a altas

temperaturas

durante un tiempo

determinado:

 

 

 

Pasteurización

A 72 º C durante 15 o

20 segundos y se enfría rápidamente a   4 º C

Destruye gérmenes

patógenos y enzimas que degradan el alimento

Leche, horchata,

3-5 días

 

zumos de frutas

 

 

 

 

Esterilización.       Entre 110 º C y 140 º C  durante pocos minutos. Existe un procedimiento de esterilización para la leche llamado UHT (esterilización a temperatura ultra alta) que consiste en calentarla a 150 º C durante 2 segundos para que no haya pérdidas nutritivas ni de sabor. Posteriormente, se enfría y se envasa en recipientes semirrígidos

  

 Elimina

microorganismos,

enzimas y esporas  

 Leche, carnes,

pescados verduras

3 meses

 

 

 

Bajas temperaturas

 

Disminuye la acción

de enzimas y

el crecimiento

de microorganismos

 

 

Se somete el

 

 

alimento a bajas

 

 

temperaturas

 

 

durante un tiempo

 

 

 

determinado:

 

 

 

Refrigeración

Entre 1 º C y 8º C

Con la refrigeración la actividad biológica y enzimática se enlentece y con la congelación casi se paraliza

Alimentos frescos,

1-4 días

 

 

verduras, pescados

 

Congelación

Entre - 12 º C y -24 º C

Precocinados

2-3 meses

Ultra congelación

Entre –40 º C Y –50 º C

y se conserva a   -18 º C

 

 

 

 

Desecación.

 

Evita el crecimiento de

microorganismos a

temperatura ambiente,

mediante la  eliminación

del agua del alimento o por el aumento de la

 

 

Se elimina el agua

de los alimentos

 

 

 

 

Secado

Exposición al aire seco

y cálido

Ciruelas pasas,

 

 

higos,

 

Concentrados

 Eliminación de parte

del agua que contienen

concentración de sales (sal, azúcar) del líquido circundante, que provoca la salida del agua de los alimentos, o por el secado y la introducción de

sustancias antisépticas

zumos

 

 

 

 

 

 

Liofilización

Eliminación total del

Leche, café, purés, sopas

6 meses

 

agua del alimento por

 

 

congelación y después

 

 

 

sublimación

 

 

 

 

 

 

 

 

      Radiaciones ionizantes

Una técnica nueva para alargar la duración de muchos alimentos consiste en someterlos a dosis de radiación. Al bombardearlos con una cantidad específica de rayos gamma se destruyen las bacterias, el moho, los insectos y otros parásitos, y además se enlentece el proceso de maduración y la germinación de las verduras. En algunos países se recomienda la radiación para ciertos tipos de alimentos, tales como el pollo y las gambas, con el fin de reducir el riesgo de intoxicación. Sin embargo, existen otros países que la prohíben e, incluso, no permiten la importación de alimentos expuestos a un proceso radiactivo.

¿Cómo funciona?

Los rayos gamma alteran el ADN (material genético) dentro del microorganismo que se encuentra en el alimento, matándolo de forma instantánea. No existe ninguna posibilidad de comprobar si un alimento ha sido o no sometido a radiación, sólo que éste será completamente estéril y no desarrollará ningún tipo de bacteria ni moho.

¿Qué seguridad ofrece este método?

El alimento radiado no es radioactivo, y la radiación no altera ni su sabor ni su apariencia. Sin embargo, en algunos casos destruye el contenido vitamínico. Todavía no se ha podido comprobar cuál es el efecto que produce sobre los aditivos alimentarios.

  No toda radiación vale, ésta ha de tener una serie de características:

Ha de tener la suficiente capacidad como penetrar en los alimentos sin convertirles  en fuente de irradiación.

Se utilizará un tipo u otro de irradiación en función de la composición del alimento y de su densidad.

  Todo lo que potencia las radiaciones, disminuye las cualidades nutritivas, por ejemplo cuanto mayor contenido tenga un alimento en agua, mayor capacidad tendrá para conducir esa energía y por tanto se necesitarán dosis menores que en un alimento más seco. Pero también hay que saber que cuanto más agua tenga un aliento, más susceptible es de padecer alteraciones.

Hoy en día el uso de irradiaciones es una práctica prohibida en España, en cambio en EE.UU. se utiliza por ejemplo para  evitar la presencia de Escerichia Coli en la carne. España es junto con Austria el único país de la UE que no comercializa estos productos , pero por poco tiempo pues  una directiva comunitaria fija el 20 de Septiembre del 2000 como plazo para su comercialización.                                                                  

 

 

Procedimientos químicos

 

Su finalidad no es sólo conservar los alimentos, sino también modificarlos para hacerlos mas apetecibles.

 

Salazón

 

Consiste en añadir sal en forma sólida o en salmuera al  alimento; al aumentar la concentración de sal, el alimento cede su agua, y se frena la actividad bacteriana y enzimática. A su vez, se producen cambios de aroma y sabor.

 

Alimentos preparados con este procedimiento son el bacalao, los arenques, las cecinas, mojama, etc.

 

Los lugares donde se almacenan estos alimentos deben ser secos y aireados.

 

Curado

 

Es un proceso, parecido al anterior, que se realiza con la carne, a la que se añade sal y nitratos para que conserve  un color rojo vivo.

 

Alimentos preparados con este procedimiento son el chorizo, las morcillas, jamón serrano, etc.

 

Ahumado

 

Los alimentos se someten al humo de madera (haya, encuna, abedul) y en este proceso se originan una serie de sustancias químicas con gran poder esterilizante y que, además, dan un aroma y un sabor típico a los alimentos.   

 

Adobos y escabeches

 

En estos procesos se añade a los alimentos vinagre (ácido acético), cuya acidez impide el desarrollo bacteriano, y especias.

 

   

 Aditivos alimentarios: Un mal necesario

 

 

Los aditivos alimentarios se utilizan desde que el hombre aprendió a conservar sus alimentos de una cosecha a otra o a mejorar la presentación y el valor nutritivo de su comida. El uso de la salazón y el ahumado como técnicas de conservación se remonta a miles de años. Ya los egipcios usaban colorantes y aromas para realzar ciertos alimentos y los romanos empleaban salmuera, especias y colorantes en sus conservas y preparaciones.

En la primera mitad de este siglo, empezaron a descubrirse nuevas sustancias que cumplían las mismas funciones beneficiosas y que están hoy al alcance de todos. Entre ellas destacan los emulsionantes de la margarina, las levaduras químicas de los preparados para hacer bizcochos y los gelificantes utilizados en la mermelada. Los avances en nutrición y tecnología y los cambios en los hábitos de consumo han llevado a un uso cada vez mayor de aditivos alimentarios en los últimos cuarenta años. Así, los consumidores disponen de alimentos de calidad superior y más uniforme, a precios razonables.

A título de ejemplo, sin los aditivos sería imposible obtener alimentos como la margarina, que contiene grasas poliinsaturadas, y muchos productos bajos en calorías.

Los aditivos alimentarios son sustancias que se añaden a los alimentos con diferentes finalidades:

 

Mejorar la conservación y preservar sus propiedades iniciales.

 

Mantener su valor nutritivo, evitando la degradación de 

sustancias como las vitaminas

 

Asegurar la textura y consistencia de los alimentos.

 

Mejorar su sabor, color y olor.

 

 

Los aditivos se pueden extraer de fuentes naturales para ser sintetizados en el laboratorio y dar como resultado un compuesto de las mismas características químicas que el producto natural  o bien pueden ser compuestos sintéticos que no existen en forma natural.  

Uno de los preservantes naturales más antiguos es la sal, que ya en el 1600  era muy utilizada por los exploradores para mantener en buen estado la carne que llevaban como alimento para su viaje.

Dentro de los preservantes químicos están, por ejemplo, el ácido acético (que además le da el sabor al vinagre), el ácido salicílico, el ácido sórbico, el glicerol, los nitritos y otros. Todos ellos son los que permiten que productos  lácteos, carnes y productos enlatados no produzcan bacterias. A pesar de que con frecuencia se piensa que los aditivos que se incluyen en los alimentos son tóxicos, no todos lo son. De hecho, si no existieran los aditivos, no se podrían fabricar ni consumir varios alimentos. Si no se usaran los preservantes, la carne y los lácteos, por ejemplo, se echarían irremediablemente a perder.  

 

 

Los aditivos empleados son seguros siempre que estén en las dosis autorizadas. Las autoridades sanitarias antes de autorizar cada aditivo llevan a cabo un estudio muy exhaustivo del mismo.

  Existen  aditivos cuya toxicidad no está aclarada del todo, es el caso de los edulcorantes tipo aspartamo, o colorantes que se han visto que producen alteraciones en los niños. Otros están prohibidos, aunque se usen fraudulentamente, así por ejemplo el ácido bórico, se utilizaba para evitar el ennegrecimiento de las cabezas de las gambas que se producía cuando estas llevaban mucho tiempo.

Aunque mucha gente es muy escéptica con respecto a los aditivos, si no se usaran, muchos alimentos frescos no se podrían llegar a consumir, En el mundo moderno es imposible que todos puedan comer los alimentos recién cosechados del huerto o extraídos de la granja. Así que, sin el empleo de unos determinados aditivos, algunos alimentos se estropearían después de uno o dos días de almacenaje debido a  de modo que ciertos aditivos nos protegen contra un posible envenenamiento.

Podríamos afirmar que las razones por las que se emplean los aditivos en la industria alimentaria son las siguientes: