Alimentación y cáncer

 

 

 


Alimentación y problemas cardiovasculares

 

Alimentación y cáncer 

El vocablo cáncer   viene del griego y significa cangrejo. El médico griego Galeno lo describía como "un tumor que se extiende por los lados mediante unas prolongaciones anormales que invaden los tejidos adyacentes. Esto se parece a las patas de un cangrejo...". Durante siglos se siguió la doctrina de Hipócrates con respecto a esta dolencia: "el tratamiento mata a estos enfermos". En este final del milenio la situación es diferente: la prevención el diagnóstico precoz, la cirugía y fármacos están ya obteniendo éxitos notables.

Los distintos tipos de cáncer pueden definirse como un crecimiento tisular producido por la proliferación continua de células anormales con capacidad de invasión y destrucción de otros tejidos.

Existen más de 100 tipos de cáncer con tantas causas diversas que aún no se comprenden completamente. Por esa razón, no hay una manera segura de prevenir el cáncer. Sin embargo, los expertos en salud están de acuerdo en que hay un método general para adoptarlo con el fin de ayudar a reducir su riesgo de desarrollar cáncer: adoptar un estilo de vida saludable que incluya hacer actividad física de manera regular, comer una dieta balanceada y no fumar. Un estilo de vida saludable desempeña un papel muy importante para determinar el riesgo de cáncer.

Es una enfermedad genética pero no hereditaria, somática que adquiere el individuo por alteraciones de los genes.

  El genoma (conjunto de genes que forman el código genético: DNA) está encargado de controlar el crecimiento celular, el cuál ha de ser normal. En esta regulación no se hayan implicados todos los tipos de genes, sólo algunos de los millones que forman el genoma humano, los genes implicados se denominan oncogenes. En este código genético también existen genes protectores: supresores de tumores.

Existen dos tipos de clasificación de tumores : benignos y malignos. Los primeros se caracterizan por no tener carácter invasor y conservar la estructura del tejido del que proceden, por ejemplo un tumor benigno de hueso, visto al microscopio tendrá estructura de hueso; en cambio los tumores malignos, comúnmente denominados cáncer, son aquellos que poseen carácter invasivo, por tanto vistos al microscopio esos tejidos no recuerdan al tejido originario, así por ejemplo en un tumor maligno de mama, el tumor no se parecerá a una glándula mamaria.



La medida más eficaz en la prevención del cáncer es la eliminación del consumo de tabaco, ya que el 30% de las muertes por cáncer son producidas por su consumo. El control de la dieta también reduce la mortalidad: disminuir la ingesta calórica para evitar la obesidad, reducción de las calorías procedentes de la grasa a un 20% de la dieta, reducción del consumo de carnes rojas, aumento de la ingesta de fibra (cereales, frutas y verduras) y alimentos protectores (con contenido en vitaminas C y A, verduras como el repollo, la coliflor, el brócoli o las coles de Bruselas). Debe limitarse el consumo de alimentos ahumados, en salazón o ricos en nitritos, así como el consumo de alcohol. Se debe limitar la exposición solar o utilizar cremas protectoras para prevenir el cáncer de la piel.

El control sobre los factores ambientales incluye la eliminación de productos carcinógenos en el lugar de trabajo y en el hogar

En la inducción a la aparición de tumores aparecen causas internas y externas. Como causas internas tenemos alteraciones genéticas, hormonales e inmunológicas. Dentro de las causas externas tenemos rayos X, químicos (procedentes de los alimentos y tóxicos) y biológicos (producidos por virus, bacterias..)y ambientales (siendo estos los inductores de la aparición de cáncer en más de un 80 %).

Los compuestos cancerígenos relacionados con los alimentos pueden ser de distintos tipos: 

 Materiales existentes en los alimentos. Son los menos frecuentes. 

 Procesos culinarios o tecnológicos.    

Almacenamiento (presencia de hongos en los alimentos) 

 Formación endógena de sustancias existentes en el alimento en cancerosas. 

 Variaciones del equilibrio de nutrientes en la dieta, por ejemplo un exceso de grasas o de alcohol.  

 

 

  


Sustancias anticancerosas presentes en los alimentos, que por tanto nos protegen  son por ejemplo:

Fibra, la cual diluye las sustancias cancerígenas.

Vitamina A, ya que favorece la eliminación de radicales libres.

Vitamina E y C, por ser antioxidantes.

Calcio, el cual está implicado en la regulación de la respuesta celular.

   

¿Qué consejo dan los expertos en salud para la prevención de cáncer?

Los expertos en salud aconsejan un enfoque total hacia la prevención del cáncer, que incluye realizar suficiente actividad física, comer una dieta saludable y no fumar.

Las recomendaciones para ayudar a prevenir enfermedades crónicas, incluido el cáncer, están englobadas en los Lineamientos Dietéticos para los Norteamericanos (Dietary Guidelines for Americans), que constituyen principios para un estilo de vida saludable para todos:

Consumir una variedad de alimentos. Asegurarse de recibir todos los nutrientes y otras sustancias necesarias para la salud, elegir el número recomendado de porciones diarias de cada uno de los cinco principales grupos de alimentos mostrados en la Pirámide de la Guía de Alimentos.

Equilibrar los alimentos que consumes con actividad física conservar o mejorar tu peso. Si  eres sedentario, trata de ser más activo. Si ya eres muy activo, trata de conservar el mismo nivel de actividad a medida que envejeces. Si tu peso no está en los límites saludables, trata de reducir los riesgos para tu salud a través de una mejor alimentación y hábitos de ejercicio.

Elegir una dieta con muchos productos de granos, verduras y frutas. Come más granos y productos de granos enteros (panes, cereales, pastas, arroz), verduras, frutas, semillas, lentejas y guisantes.

Escoger una dieta con poco contenido de grasa, grasa saturada y colesterol. Alguna grasa de la dieta es necesaria para una buena salud. Sin embargo, para conservar la ingesta de grasa dentro de niveles normales, usa grasas y aceites con moderación y elige con frecuencia alimentos con poca grasa o magros. La etiqueta que contiene la información sobre los nutrientes te ayuda a elegir alimentos con poca grasa, grasa saturada y colesterol.

Escoge una dieta con cantidades moderadas de azúcar. Emplea azúcar con moderación- de manera frugal si tus necesidades de calorías son reducidas. Lee la etiqueta con la información sobre los nutrientes en los alimentos que compres.

Elige una dieta con cantidades moderadas de sal y sodio. Lee la etiqueta de información de los nutrientes para comparar y ayudar a identificar los alimentos con menos sodio dentro de cada grupo. Usa hierbas y especias para sazonar los alimentos. Trata de elegir la forma que contenga menos sodio y sal de los alimentos que consumas con frecuencia.

Si tomas bebidas alcohólicas, hazlo con moderación. Si consumes bebidas alcohólicas, hazlo  con las comidas y cuando el consumo no te ponga a ti o a los demás en riesgo.

 La alimentación: tu arma secreta para evitar los problemas cardiovasculares.

La principal forma de enfermedad cardiaca en los países occidentales es la arteroesclerosis. En este trastorno, los depósitos de material lipídico denominados placas, formados por colesterol y grasas, se depositan sobre la pared interna de las arterias coronarias. El estrechamiento gradual de las arterias a lo largo de la vida restringe el flujo de sangre al músculo cardiaco. Los síntomas de esta restricción pueden consistir en dificultad para respirar, en especial durante el ejercicio, y dolor opresivo en el pecho que recibe el nombre de angina de pecho .

La placa de ateroma puede llegar a ser lo bastante grande como para obstruir por completo la arteria coronaria, y provocar un descenso brusco del aporte de oxígeno al corazón. La obstrucción, denominada también oclusión, se puede originar cuando la placa se rompe y tapona el conducto en un punto donde el calibre de la arteria es menor o cuando se produce un coágulo sobre la placa, proceso que recibe el nombre de trombosis. Estos hechos son las causas más importantes de un ataque cardiaco, o infarto de miocardio, que frecuentemente tiene consecuencias mortales. Las personas que sobreviven a un infarto deben realizar una rehabilitación integral.

El desarrollo de placas de ateroma se debe en gran medida a la ingestión excesiva de colesterol y grasas animales en la dieta. Se cree que un estilo de vida sedentario favorece la ateroesclerosis, y la evidencia sugiere que el ejercicio físico puede ayudar a prevenir que el corazón resulte afectado. La aparición de un infarto de miocardio es más probable en quienes tienen una tensión arterial elevada. El proceso que precipita el ataque puede implicar productos secretados por las plaquetas en la sangre. Se han realizado estudios clínicos para comprobar si las personas que han padecido un infarto estarán protegidos frente al riesgo de un segundo ataque una vez que se emplean fármacos que bloquean la acción de las plaquetas. Los factores de riesgo a los que se ha hecho referencia se pueden clasificar en primarios (hipertensión arterial, hipercolesterolemia y tabaco), secundarios (sedentarismo y estrés) y terciarios (antecedentes familiares y otros).

 La angina de pecho  es un síntoma causado por el aporte insuficiente de oxígeno al corazón (isquemia), habitualmente producido por estenosis u obstrucción de las arterias coronarias. Es una de las manifestaciones de la enfermedad llamada cardiopatía isquémica (su otra manifestación típica es el infarto de miocardio, en el cual, además del dolor, se produce una necrosis o muerte del tejido cardíaco por la falta de oxígeno). Se caracteriza por una sensación de dolor, opresión o "atenazamiento" bajo el esternón. El dolor puede extenderse desde el pecho, habitualmente hacia el brazo izquierdo. Los ataques de angina de pecho duran varios minutos, y pueden desencadenarse por situaciones de estrés psíquico o, más frecuentemente, por actividades físicas que exigen un aumento del aporte de sangre al corazón. La cardiopatía isquémica es una enfermedad típica de personas de mediana edad y de los ancianos, especialmente de aquellos que presentan arterioesclerosis. El dolor de la angina de pecho mejora con el reposo y la relajación. A los pacientes se les suministra fármacos que relajan y dilatan los vasos sanguíneos, proporcionando así un mayor aporte de oxígeno al músculo cardíaco. A veces es necesaria la cirugía para sustituir las arterias coronarias por unos nuevos vasos que garanticen un adecuado aporte sanguíneo al corazón.

Muchas personas que padecen una angina grave debido a enfermedad ateroesclerótica pueden tratarse con fármacos, como los betabloqueantes (por ejemplo, propanolol) y nitratos, que reducen la carga del corazón. Los pacientes que no mejoran con medidas farmacológicas suelen recibir tratamiento a través de una técnica quirúrgica denominada bypass coronario.

Las enfermedades cardiovasculares constituyen una de las principales causas de muerte y enfermedad en el mundo junto con el cáncer. Van estrechamente unidas al envejecimiento de la población de los países desarrollados

En esta prevención la forma de alimentarse es fundamental, ya que la base de gran parte de estos procesos es la arteriosclerosis: formación de placas de ateroma en el interior de las arterias que pueden ocluirlas y dar lugar a un infarto de miocardio o a un accidente cerebro vascular. En el desarrollo de la arteriosclerosis, el colesterol y otros elementos de la dieta son fundamentales. De ahí la necesidad de hacer una dieta que llamamos cardiosaludable, que puede ser igual o más sabrosa que otras, pero que evitará el daño a nuestro sistema cardiovascular. Esta forma de alimentación deberá evitar las grasas animales y algunos vegetales y contener frutas, verduras, hortalizas, pescados, aceite de oliva, etc es decir, nuestra tradicional dieta mediterránea.

Para prevenir problemas cardiovasculares unos buenos consejos son:

 

Aumentar el consumo de fibra

El consumo de fibra vegetal sirve para prevenir el riesgo a padecer una enfermedad coronaria, especialmente el de fibra cereal (considerado como la mejor protección a padecer una cardiopatía isquémica y la arteriosclerosis).

Entre los alimentos recomendados  destacan:  los albaricoques secos y sin hueso, las almendras, las ciruelas, el pan integral, los guisantes y otros como el maíz dulce, las espinacas hervidas, las lentejas o el apio.

Y en cuanto a los alimentos desaconsejados, evita los exentos de fibra, como helados, chocolate, beicon, salchichas...

Comer menos grasas saturadas

Lo recomendable es seguir una dieta pobre en grasa, concretamente la llamada "dieta depresora del colesterol". Evita: grasas saturadas como las que contienen los siguientes alimentos: mantequilla, manteca, carne de cerdo, cordero, res, la leche entera o condensada, frutos secos o en almíbar, charcutería, los callos, hamburguesas, pastelería (helados, pasteles), vísceras (riñones, lengua, sesos, corazón), quesos cremosos o secos, huevos fritos (sí están permitidos en tortilla, duros o pasados por agua) atún, pescado en aceite...

Reducir el consumo de sal

La sal puede suponer un riesgo para la gente con problemas cardiovasculares ya que parece estar relacionada con el aumento de la presión sanguínea (hipertensión). Y para evitar la hipertensión, ignora alimentos como: leche condensada o en polvo, quesos salados o blandos, carnes ahumadas o curadas, charcutería (mortadela, salami, salchichas, jamón serrano...), el pescado ahumado o en conserva o aceite, las sopas de sobre, el pan (excepto si es sin sal), la pastelería, las verduras y zumos envasados, las aceitunas y los frutos secos salados, los mariscos, la margarina, la mantequilla...,y, por supuesto, está prohibida la sal tanto en la cocina como en la mesa. En todo caso, pueden utilizarse condimentos tales como el comino, la pimienta, la mostaza, las hierbas aromáticas o el limón.

Otros factores que aumentan el riesgo y que se pueden modificar son:.

  Consumo de   tabaco Hipertensión arterial. Falta de ejercicio, sedentarismo
Fumar aumenta el trabajo del corazón, disminuye el flujo sanguíneo, incrementa la presión arterial y el riesgo de cáncer, produciendo daños progresivos e irreversibles en el corazón y los pulmones. Un fumador tiene 3 veces más riesgo de sufrir un infarto que un no fumador, y si hay más riesgos presentes la probabilidad puede incrementarse ocho veces. La presión sanguínea es la fuerza que bombea la sangre empujándola a lo largo de los miles de vasos sanguíneos del cuerpo. Se describe mediante dos cifras: Es normal 120/80 y hay hipertensión arterial con necesidad de tratamiento con cifras por encima de 140/90. La presión arterial aumentada produce daños en las paredes de las arterias, por lo tanto, alteraciones en el corazón, cerebro, riñones y ojos. Es muy importante diagnosticar precozmente la hipertensión y controlarla debidamente para evitar complicaciones graves.
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Se considera sedentario quien no realiza una actividad física, idealmente aeróbica e isotónica mínimo 3 veces por semana de 30 minutos a 1 hora de duración.

 

 

Estrés Diabetes Exceso de peso
Es uno de los mayores factores de riesgo para enfermedad cardiovascular por la producción aumentada de sustancias como la adrenalina, debida a la ansiedad permanente y acumulada por vivir bajo presión, que conduce a alteraciones en todos los sistemas del organismo.

 

 

Se considera excesiva la ingesta de más de 39 c.c. de alcohol/día, que equivale a dos copas de vino o 60 ml de ron whisky, aguardiente o dos cervezas. El alcohol eleva la presión arterial, los triglicéridos, el ácido úrico, favorece la presencia de arritmias cardíacas y además, estos licores contienen un aporte calórico apreciable que aumenta el riesgo de obesidad.

Es el trastorno en el metabolismo de los carbohidratos. Si los niveles de azúcar en la sangre no se mantienen controlados, se producen severas alteraciones en todos los órganos incluyendo el corazón.
Consumo de alcohol

Puede desencadenar y/o empeorar otros factores de riesgo como la diabetes y la hipertensión  Toda persona con exceso de peso debe ser evaluada como un individuo de alto riesgo para enfermedad cardiovascular, especialmente cuando la acumulación de grasa es a nivel abdominal

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