¡OJO AL DATO!

ETIQUETADO

En este apartado estudiaremos uno de los requisitos que debe reunir todo alimento, el referido a su  adecuada identificación pero antes de profundizar en este aspecto hagamos un repaso de todos los requisitos que debe reunir un alimento: 

Los alimentos deben ser sanitariamente intachables en lo referente a su consumo.

Los alimentos deben ser aptos para el consumo, es decir, no provocarán trastornos tan perjudiciales que impidan su oferta en las vías comerciales ordinarias. Por ejemplo, no estarán alterados, ni serán repugnantes, ni mostrarán otras desviaciones de su perfecto estado higiénico.

Los alimentos deben responder a las disposiciones legales en vigor y a las normas comerciales generales, en lo concerniente a su tecnología de fabricación, composición y demás características, así como en sus formas de presentación. En caso contrario, se declararán no aptos para salir al mercado alimentarlo.

Los fraudes (imitaciones, correcciones, sustituciones, falsificaciones y mermas de la calidad) no deben tener lugar en la comercialización de los alimentos.
   Tiene lugar un fraude cuando se realiza voluntariamente una manipulación con la finalidad de engañar al comprador, al que se le ofrece una mercancía que tiene unas características de calidad inferiores a las que debiera responder.

Los alimentos no deben contener aditivos no autorizados, así como tampoco productos químicos (herbicidas, etc.) u otras sustancias y agentes de acción farmacológica, las disposiciones legales fijan los contenidos máximos permitidos en los alimentos.

Los alimentos deben exhibir una adecuada identificación. En sus envases, los alimentos deben incluir la siguiente información: denominación comercial, nombre y dirección del fabricante (y del envasador), relación de ingredientes, peso (neto y escurrido, si procede) y fecha tope de conservación. También se expresan los contenidos en calorías, nutrientes y otros datos, como características especiales de determinados artículos. En todos los casos debe quedar garantizado que lo expresado mediante palabras y dibujos en los envases y etiquetas responde a la realidad de forma inequívoca.

La expresión que resume el grado en que un alimento reúne todos los requisitos que debe cumplir es la calidad. La determinación de la calidad se consigue comparando el alimento en cuestión con un modelo o patrón teórico.

 La etiqueta es un garantía de seguridad.

Su presencia es obligatoria y debe decir la verdad.

La información debe figurar en el envase, de forma fácilmente comprensible, en un lugar destacado y de manera que no pueda borrarse ni manipularse.

En la etiqueta tiene siempre que aparecer el nombre del producto y el nombre y domicilio del fabricante, envasador o vendedor.

    En la mayoría de los casos también debe aparecer la lista de ingredientes, la cantidad neta, la fecha de consumo preferente o la de caducidad y el lote de fabricación.

    Ciertos productos deben indicar las condiciones especiales de conservación y modo de empleo, y algunos pueden llevar un etiquetado nutricional para que el consumidor conozca sus cualidades alimenticias.

 

   ETIQUETA EJEMPLO :

 

 

Preparación. Ciertos productos deben llevar indicado las condiciones especiales de conservación y modo de empleo.

Lista de ingredientes por orden de importancia, es decir, del que esté compuesto en mayor medida el alimento irá el primero y así, sucesivamente.

Los países de la Unión Europea utilizan la la letra "E", seguida de un número de tres o cuatro cifras y precedido del nombre de la categoría a al que pertenece (colorante, conservante, antioxidante..), para identificar los aditivos autorizados que figuran en la etiqueta.

Los aditivos son sustancias que se añaden a los alimentos para que mantengan sus cualidades y recuperen algunas que se han perdido durante su transformación. Pueden ser sintéticos o naturales, y sólo se autorizan en cantidades controladas y para determinados productos. Tienen suma importancia en la alimentación actual, ya que buena parte de los productos que consumimos no podrían existir sin su empleo.

Nombre, razón social o denominación del fabricante o envasador, o de un vendedor establecido dentro de la Comunidad Europea, y en todos los casos su domicilio.

Denominación del Producto tal y como se denomina en España. Esta denominación puede ser: Una denominación que lo defina por sí solo (pan, huevos..), una denominación que lo defina dentro de su familia o especie (carne de vacuno, atún blanco..), o el nombre "consagrado" por su uso (fabada, cocido..).

Cantidad Neta. Debe indicarse en litros centilitros o mililitros para los productos líquidos, mientras que para los demás el contenido se expresará en gramos o kilogramos. Si el alimento lleva algún liquido de cobertura -el aceite o el almíbar, por ejemplo, de algunas conservas, debe aparecer la cantidad neta del alimento una vez escurrido.

Con la letra "e" el envasador o importador certifica que el contenido declarado está dentro de los márgenes de error con respecto al real permitidos por las normas.

Condiciones especiales de conservación y de utilización.

Tiene que figurar la fecha de consumo preferente de la siguiente forma: "consumir preferentemente antes del..." cuando se ponga un día concreto (ej: 03/05/02), "consumir preferentemente antes del fin de..." cuando se cite mes y/o año (ej: MAY/00 ó 2003). Si el producto fuera muy perecedero, debería aparecer la fecha de caducidad y no la de consumo preferente. Si estas fechas figuraran en un sito distinto al etiquetado, como la tapa o el fondo del envase, debe indicarse su ubicación.

Lote de fabricación, precedido de la letra L. El Lote es un conjunto de unidades de venta de un producto que se ha fabricado y envasado en circunstancias homogéneas. La mención del nº de Lote permite localizar el producto y retirarlo si se detecta algún riesgo para la salud.

El código de barras es, fundamentalmente, un elemento que sirve para el control de las propias empresas, pero nos dice muy poco a los consumidores. Sin embargo sí hay algunas cosas que debemos saber sobre él:

 

Lo que hay que saber del código de Barras.

 

  • 84

Es el prefijo que la asociación internacional EAN (International Article Numering) tiene asignado a España. Este número no significa que el artículo esté fabricado en España, sino que la empresa utiliza el sistema EAN a través de AECOC.

  • 14237

Es el código de la empresa, que puede tener entre cinco y ocho dígitos, en función de sus necesidades. Identifica al propietario de la marca, que es el responsable del articulo ante el consumidor.

  • 00015

Es el código del producto.

  • 3

El último dígito es un código de control, que se obtiene a través de un proceso de cálculo y que evita el error en la lectura automática del código de barras.

 

Etiquetado de Alimentos modificados genéticamente

Los organismos genéticamente modificados (OGM's) son aquellos seres vivos a los que se les ha cambiado material genético. Algunos o parte de ellos se pueden utilizar para la producción de alimentos.

Su comercialización requiere un exhaustivo proceso de evaluación antes de ser autorizados por las autoridades competentes, que a su vez son asesoradas por comités científicos independientes.

La presencia de un organismo genéticamente modificado debe figurar en la etiqueta desde el 16/05/97. Existe una variedad de soja y de maíz que debe ser etiquetada desde el 02/09/98 al igual que su ADN o sus proteínas modificadas.

Los organismos genéticamente modificados, identificados y etiquetados según la legislación, están autorizados por la Unión Europea.

 

Además de la información obligatoria, algunos productos pueden llevar un etiquetado nutricional para que el consumidor conozca sus cualidades alimenticias:  


EL ETIQUETADO NUTRICIONAL

 

El etiquetado nutricional tiene como fin que el consumidor conozca las cualidades alimenticias del producto, es decir, qué nutrientes tiene -proteínas, hidratos de carbono, etc.- y en qué cantidad.

En general, se trata de una información opcional, ya que sólo están obligados a darla aquellos fabricantes que atribuyan al producto en su etiquetado propiedades nutritivas. Este sería el supuesto, por ejemplo, de los alimentos que se anuncian "bajo en colesterol" o "ricos en...". En los demás casos, por tanto, no es necesario que la marca incluya este etiquetado en sus productos, algo que, sin embargo, están haciendo ya muchos fabricantes. Y es de agradecer. No hay que olvidar que todo lo que contribuya a que el consumidor esté más informado al hacer sus compras y pueda, por tanto, elegir mejor, es bueno y máxime cuando estamos hablando de productos de primera necesidad como son los alimenticios.

Pero ¿de qué forma ha de incluirse esta información nutricional?

Existen dos formatos de etiquetado entre los que pueden optar los fabricantes. Uno de ellos, el más esquemático, es aquél en el que se indica, por este orden, el valor enérgico, la cantidad de proteínas, los hidratos de carbono y las grasas. El segundo modelo amplía más la información, ya que además de los cuatro parámetros anteriores hay que señalar las azúcares, los ácidos grasos saturados, la fibra y el sodio. Cualquiera de estos dos etiquetados, no obstante, puede incluir la cantidad de almidón, polialcoholes, ácidos grasos monoinsaturados y poliinsaturados, colesterol, vitaminas y sales minerales.

Tanto el valor energético del alimento -las calorías que aporta- como los diferentes nutrientes que contiene han de expresarse de forma numérica y utilizando las siguientes unidades:

    Valor energético: kilojulios (Kj) y kilocalorías (Kcal)

    Proteínas:  gramos (g)

    Hidratos de carbono, las grasas (excepto el colesterol), la fibra y el sodio: miligramos(mg)

    Vitaminas y las sales minerales tienen que expresarse en unas unidades específicas para ellas, pero siempre que el alimento contenga, por cada cien gramos o cien mililitros, un 15% como mínimo de la cantidad diaria recomendada (C D R) de estos nutrientes, porcentaje que también debe incluirse en el etiquetado.

Toda la información nutricional debe expresarse de forma obligatoria por cada cien gramos o cien mililitros de producto. En el caso de alimentos que se comercialicen en porciones cuya cantidad sea mayor o menor que ésta -los yogures, por ejemplo, que tiene 125 gramos cada uno- se permite dar una información complementaria de acuerdo al contenido de la porción, pero siempre y cuando se indique el número de porciones contenidas en el envase, es decir y por poner el mismo ejemplo, que en el pack de ocho yogures se especifique ocho porciones u ocho yogures de 125 gramos cada uno.    

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