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Factores que
favorecen el desarrollo y la reproducción de los
microorganismos.
Prevención de las toxiinfecciones
alimentarias.
Prácticas higiénicas para la manipulación de los alimentos.
Reglas de oro de la ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD para la preparación higiénica de los alimentos.
En muchas ocasiones, el alimento se contamina
por una manipulación incorrecta, realizada no sólo por el personal que lo
procesa industrialmente, sino también por el que lo cocina y lo prepara en el
domicilio, restaurantes, bares, etc.

Pero no todas las manipulaciones de alimentos
ocasionan contaminación que pueda ser peligrosa, por ejemplo, cuando se
contamina por mala manipulación un producto que deba ser esterilizado con
posterioridad a esa contaminación.
Sin embargo, estas contaminaciones sí pueden
ser peligrosas cuando el alimento no va a ser sometido a ningún proceso de
destrucción de gérmenes, se ingiere crudo o se contamina una vez cocinado.
En algunas ocasiones, los manipuladores
contaminan los alimentos con gérmenes que se encuentran en su organismo. Cuando
esto es consecuencia de una enfermedad en su fase aguda, el problema se reduce,
pues el trabajador deja el trabajo por baja laboral; el problema es mucho mayor
cuando la persona que elimina los gérmenes no presenta ningún síntoma o es un
portador, por lo que los análisis microbiológicos no siempre son eficaces para
detectar los gérmenes; lo más adecuado es una correcta educación y formación
sanitaria que evite estos riesgos.
Factores que favorecen el desarrollo y la reproducción de los
microorganismos.
Cuando los microorganismos llegan a un alimento encuentran en él los nutrientes necesarios para su desarrollo. Pero es importante tener presente que, como seres vivos que son, necesitan también una temperatura apropiada y un tiempo para reproducirse.
Temperatura y tiempo son dos factores esenciales que determinan el número de microorganismos que puede haber en un alimento.
A una temperatura favorable un solo microorganismo se multiplica cada veinte
minutos y, a las siete horas, se pueden haber producido millones.
El efecto de la temperatura sobre los microorganismos se muestra en la
imagen de la derecha.
Para comprender las medidas higiénicas que se
deben respetar para evitar esta contaminación, es importante saber que:
La mayoría de las bacterias patógenas
involucradas se encuentran en el intestino del hombre y se eliminan con las
heces.
Los gérmenes pueden pasar a los alimentos de
diversas formas:![]()
Directamente.
Existen gérmenes productores de
enfermedades transmisibles por alimentos que se encuentran en la nasofaringe,
piel y folículos pilosos. Por tanto, a través de las gotitas de saliva que se
emiten al hablar, toser, etc., y a través del contacto de heridas e infecciones
cutáneas con los alimentos, pueden quedar éstos contaminados. En este caso, se
deberá utilizar un vendaje impermeable o, lo que es mejor, si es posible
abstenerse de manipular alimentos hasta que se haya producido la curación.
A través de las
manos. Las uñas transportan gérmenes, son especialmente peligrosas después del uso de los servicios
higiénicos debido a la gran cantidad de gérmenes presentes en las heces.
A través del agua.
Bien por contaminación del agua de riego que
puede contener gérmenes o por utilizar agua no potable en la preparación o
lavado de los alimentos.
A través de insectos y otros animales.
Estos son agentes
transportadores de gérmenes, especialmente las moscas, que se posan sobre
excrementos, basuras...
A través de los utensilios. Cubiertos mal lavados, ropas
contaminadas...
Contaminación
en los puntos de venta.![]()
La venta se puede realizar de forma muy variada:
mercadillos, tiendas tradicionales especializadas o no, supermercados...
Aunque el alimento puede haber llegado no
contaminado a la tienda, en la recepción, conservación, manipulación y
exposición al público de dicho producto en el punto de venta, puede haber
riesgo de contaminación.
Algunas manipulaciones prohibidas en los puntos de venta para evitar estos peligros son:
Exponer fuera del frigorífico
alimentos que deban conservarse en frío.
Rebasar el límite de carga del congelador.
Vender productos descongelados.![]()
Vender productos caducados.
Permitir la entrada de
animales.
Contaminación
en procesado,
almacenamiento y preparado.
Durante el almacenamiento de productos se van
originando distintos compuestos debido al "envejecimiento" que esos
productos van sufriendo. Algunas de estas reacciones son, por ejemplo, el
enranciamiento de las grasas. Los alimentos con un elevado porcentaje de grasa
son más perecederos, las grasas en contacto con el aire sufren una serie de
alteraciones que las hacen ser rechazadas por el consumidor, pero no solo se
producen alteraciones que podamos apreciar a simple vista, sino que también se
producen alteraciones a niveles microscópicos, en donde se producen compuestos
tóxicos para el ser humano.
Se ha comprobado que algunos de estos tóxicos son potencialmente mutagénicos
(producen alteraciones sobre nuestro código genético) y otros hacen disminuir
los niveles de colesterol en nuestras células, haciéndolas mas débiles. Además
todos los tóxicos procedentes de esta degeneración de las grasas tiene en común
que aceleran el envejecimiento, producen alteraciones cardiovasculares
y
facilitan la aparición de cáncer.
El tratamiento térmico es uno de los procesos más utilizados
como preparación de alimentos. Para consumir muchos alimentos, éstos
primeramente han de ser calentados. Se ha observado que al realizar un
calentamiento de los alimentos, en estos se producen una serie de reacciones en
las que aparecen sustancias cancerígenas. De hecho se ha comprobado que el 30%
de los cánceres en humanos presentan un origen alimentario.
Desde el año 76 existen técnicas totalmente fiables para la
determinación de compuestos mutagénicos (como por ejemplo la Técnica de Aimes).
El 90% de estos compuestos mutagénicos se ha visto que eran cancerigenos, a
nivel experimental.
La presencia de mutágenos y sustancias cancerosas en los
alimentos es una realidad. La ventaja que tenemos frente a esto es que también
en los alimentos existen numerosos sustancias anticancerígenos y
antimutagénicas. Además, en el interior de nuestro organismo existen distintos
mecanismos por los cuales somos capaces de reparar los daños que estas
sustancias nos pueden producir. Sin duda es importante ver que existe una
relación entre el lugar geográfico, la dieta y el tipo de cáncer. Lo ideal es
mantener una dieta equilibrada y lo más variada posible, teniendo precaución en
el consumo de grasas y de alimentos muy cocinados.
Durante el procesado de alimentos se adicionan distintas sustancias, las cuales pueden ser peligrosas para la salud humana. El que se sigan utilizando es debido a que el beneficio que se deriva de esta utilización es mayor que el riesgo. Un claro ejemplo es la utilización de nitritos en productos cárnicos curados. Los nitritos son unos agentes reductores que impiden el desarrollo de Clostridium botulinum en los alimentos. En la industria es de obligado cumplimiento la adición de estas sustancias en los productos cárnicos curados, por ello las toxiinfecciones alimentarias que derivan del consumo de este tipo de alimento es por el consumo de productos cárnicos curados a nivel doméstico en donde no se han adicionado nitritos. Los nitritos son sustancias cancerígenas, pero que se siguen adicionando a los alimentos porque el beneficio que se obtiene de su empleo es mayor que el riesgo que deriva su utilización.
Una toxiinfección alimentaria es una enfermedad originada en
el hombre al ingerir alimentos que contienen microorganismos viables o las
toxinas que se producen cuando éstos se multiplican en los alimentos.
Un
brote de toxiinfección alimentaria se denomina a
aquellos episodios que afectan
a dos o más individuos (excepto para el botulismo, ya que debido a su gravedad
se consideran a partir de una única persona) que poseen alteraciones
gastrointestinales después de haber ingerido un mismo alimento y tras un
análisis alimentario se comprueba que es el alimento el causante de esa
sintomatología.
El
número de toxiinfecciones alimentarias en los países desarrollados, a
diferencia de lo que se podría creer, ha aumentado debido a que en estos
países se tiende a unos hábitos de vida que favorecen la aparición de estas
enfermedades. En nuestra vida cotidiana tendemos a consumir alimentos
preparados. Si en la elaboración de estos platos existen alteraciones,
numerosas personas se verán afectadas. Además cada día el consumidor demanda
más alimentos bajos en aditivos, los cuales son una manera eficaz de evitar la
presencia de microorganismos en los alimentos. El número de comidas fuera del
hogar junto con el consumo de carnes y pescados poco cocinados elevan la
aparición de estas toxiinfecciones alimentarias. La mayoría de ellas cursan con
cuadros gastrointestinales, de mayor o menor severidad pero que pocas veces
causan la muerte, excepto en los grupos de alto riesgo, como son las mujeres
embarazadas, los niños, los ancianos y las personas inmunodeprimidas, cuya
evolución puede ser fatal. Además un 5% de las personas que padecen estas
toxiinfecciones alimentarias desarrollan posteriormente alteraciones
crónicas a nivel articular o nutricional.![]()
Hay muchas enfermedades transmitidas por
alimentos pero, de todas ellas, las producidas por Salmonella, estafilococos,
Clostridium perfríngens, Escherichia coli y Clostridium
botulinum, son las más
importantes. Las cuatro primeras, por su frecuencia y la última, por la
gravedad del botulismo.
Es importante conocer la procedencia del
germen y los alimentos que se encuentran involucrados, para poder deducir las
medidas preventivos.
En la mayoría de los ocasiones, como ya hemos
comentado, los gérmenes se encuentran en el tubo digestivo y se eliminan
a través de las heces; éstas pueden contaminar suelo, agua de bebida y de
regadío, vegetales, etc. Los insectos y roedores actúan como medio de
transporte del germen desde las heces hasta los alimentos.![]()
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Además de las toxiinfecciones alimentarios dichas, hay alimentos que pueden producir intoxicaciones porque en su composición se encuentran sustancias tóxicas, que no provienen de las bacterias, como es el caso de determinadas setas y de leguminosas del género Lathyrus (titos, muelas o almortas). También es posible que en el alimento haya sustancias tóxicas provenientes de los utensilios usados en su manipulación, o que se hayan contaminado como consecuencia de vertidos industriales (el mercurio, con el que algunas industrias contaminan las aguas, afecta a los peces), de motores que utilizan combustibles derivados del petróleo (el plomo puede contaminar alimentos cultivados en terrenos cercanos a carreteras), por los abonos utilizados en los cultivos (nitratos) y también como consecuencia del uso de plaguicidas.
Prevención
de las toxiinfecciones alimentarias.
La verdura y la fruta
Lavarla con agua potable a presión y sumergirla
en una solución de agua con lejía durante 5 minutos. Finalmente se debe
aclarar con agua potable abundante a presión.
La solución se puede preparar añadiendo a cada litro de agua:
10 gotas de lejía de 20 g cloro/litro
8 gotas de lejía de 25 g cloro/litro
5 gotas de lejía de 40 g cloro/litro
4 gotas de lejía de 80 g cloro/litro
2 gotas de lejía de 100 g cloro/litro
Por qué se debe hacer:
La fruta y la verdura puede llevar
microorganismos presentes en el agua y en la tierra de cultivo. El lavado
y la desinfección los eliminarán.
Los alimentos congelados
Qué se debe hacer con los alimentos congelados:
La fruta y las hortalizas se pueden cocinar sin
descongelarlas. En cambio, se debe descongelar completamente la carne,
las aves y el pescado antes de cocinarlos.
Una vez descongelado el producto nunca se debe
volver a congelar y se debe cocinar rápidamente.
Por qué se debe hacer:
La descongelación a 4º C evita la multiplicación
de los microorganismos que pueda haber en el alimento congelado. A
temperatura ambiente se podrían reproducir y llegar a un número que
resultara peligroso para la salud.
Durante la descongelación aumenta la humedad
del producto, lo cual puede contribuir a la multiplicación de los
microorganismos.
Las conservas y las semiconservas.

Qué se debe hacer con las conservas:
Sólo se deben utilizar conservas industriales.
No se deben utilizar las que se presenten en
envases oxidados, abollados o que no lleven la etiqueta correspondiente.
La parte que no se consuma se debe trasvasar a
un recipiente limpio que se pueda tapar y se debe conservar en
frigorífico.
Por qué se debe hacer:
Los tratamientos térmicos industriales aseguran
la destrucción de los microorganismos. Los procedimientos caseros no
pueden garantizar la aplicación de la temperatura ni la presión
adecuadas.
Toda anomalía es un signo de posible
contaminación de la conserva.
Una vez abierto el contenido del envase se
puede contaminar, por esto se debe proteger y mantener en frío.
Qué se debe hacer con las semiconservas:
Por qué se debe hacer:
Las semiconservas no han tenido un tratamiento
térmico que asegure la destrucción de los microorganismos, por esto se
deben conservar en le frigorífico hasta el momento de su consumo.
Los alimentos sensibles
La
mayonesa
Qué se debe hacer:
Utilizar
mayonesa envasada que haya sido
tratado térmicamente.
Una vez se ha abierto el envase, se debe conservar en el frigorífico y no se debe dejar nunca a temperatura ambiente.
La elaboración manual de mayonesa se debe hacer siempre con ovoproductos pasteurizados.
Si se añade a otros alimentos, deben estar
fríos.
Se debe añadir vinagre o zumo de limón para asegurar una acidez inferior a un pH de 4,2.
La temperatura de conservación debe ser de 8º C. El período de conservación no debe ultrapasar nunca las 24 horas.
La
mayonesa es una salsa con muchos nutrientes
que presenta las condiciones óptimas para la vida de los microorganismos.
En las mahonesas industriales tratadas
térmicamente, la temperatura ha reducido la contaminación bacteriana y la
acidez impide el posible crecimiento microbiano.
La conservación en recipientes pequeños
favorece la penetración del frío en el centro del producto.
Si la
mayonesa acompaña alimentos que no están fríos,
al mezclarlos subirá la temperatura de la mayonesa y podrían crecer
microorganismos en los mismos.
Las tortillas
Si utilizamos huevos frescos deben presentar la
cáscara íntegra y limpia.
Es necesario que la temperatura de cocción sea
de 70º C por lo menos durante 2 minutos.
Se deben consumir inmediatamente después de
hechas, o bien conservarlas en el frigorífico. No se deben mantener nunca
a temperatura ambiente.
Por qué se debe hacer:
A temperatura ambiente los microorganismos se
pueden multiplicar hasta llegar a alcanzar un número que resulte
peligroso para la salud.
Las ensaladas
Qué se debe hacer:
Se deben mantener en el frigorífico.
Es necesario que los utensilios estén
escrupulosamente limpios.
Es necesario que los ingredientes crudos estén
perfectamente limpios y desinfectados.
Se deben evitar las salsas a base de huevo o
leche si no es posible garantizar una estricta preparación y conservación
en frío del producto hasta el momento de su consumo.
Es necesario que todos los ingredientes estén
fríos antes de mezclarlos.
Por qué se debe hacer:
La mezcla de ingredientes muy variados aumenta
las posibilidades de riesgo de contaminación.
La higiene, el frío y la acidez reducen la
posibilidad de contaminación y proliferación de los microorganismos.
La carne picada
Qué se debe hacer:
Las preparaciones con carne picada se deben cocer
completamente a 70 º C y consumirlas inmediatamente.
Las máquinas de trinchar se deben tener
escrupulosamente limpias y desinfectadas.
Cuando se trincha carne aumenta la temperatura
del producto, hay más superficie de contacto con el aire y el medio es
más jugoso. Todos estos factores favorecen la multiplicación bacteriana.
Pequeños restos de suciedad pueden contaminar
gravemente este alimento tan vulnerable.
El marisco
.
Qué se debe hacer:
Consumir únicamente marisco de origen conocido.
Evitar consumirlo crudo.
Por qué se debe hacer:
El control de la zona de origen del marisco
garantiza su seguridad.
La cocción completa asegura la destrucción de
las bacterias.
Prácticas
higiénicas para la manipulación de los alimentos.
La temperatura y el tiempo en los procedimientos culinarios
Qué se debe hacer:
Evitar mantener los alimentos a temperaturas
entre 10ºC y 60 º C en las cuales se puede producir una multiplicación
rápida y progresiva de los microorganismos.
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El calor por encima de
65 º C destruye los
microorganismos.
A temperaturas entre
10 º C y 60 º C los
microorganismos que pueda haber en un alimento pueden, en poco tiempo,
multiplicarse miles de veces y convertirse en un riesgo para la salud.
Cómo se debe hacer:
Hay que comprobar la temperatura de cocción.
Si el alimento se ha de conservar en frío, el tiempo
de enfriamiento desde el final de la cocción hasta llegar a 10°C no ha de
ser superior a dos horas; a continuación el producto deberá mantenerse en
frío a 3º C.
El recalentamiento de los alimentos deberá
efectuarse de forma rápida. Deberemos que asegurarnos de alcanzar a una
temperatura de 70º C, en el centro del producto, en un tiempo de una hora
desde que se retira del refrigerador.
La contaminación cruzada
La contaminación cruzada se produce cuando los contaminantes pasan
de un alimento a otro mediante utensilios, equipos, superficies o manos
sucias.
Los alimentos crudos pueden contener microorganismos que por
contacto directo mediante de las manos o por la utilización de superficies
y utensilios pueden contaminar los alimentos cocinados.
Evitar el contacto entre los alimentos crudos y
cocinados.
Limpiar las superficies y los utensilios
después de haberlos utilizado con alimentos crudos.
Lavarse las manos después de manipular
alimentos crudos.
Por qué se deber hacer:
La separación física evita el peligro de
contaminación.
La limpieza de utensilios contribuye a la
eliminación de los microorganismos que pueda haber dejado el alimento
crudo.
Las manos pueden transportar microorganismos de
un alimento crudo a uno cocinado.
Cómo se debe hacer:
Hay que lavar la verdura y la fruta con agua
potable a presión y después desinfectarla sumergiéndola en agua con unas
gotas de lejía. A continuación hay que aclararla con agua potable a
presión.
Debemos lavarnos las manos con agua caliente y
enjuagárnoslas bien.
El aprovisionamiento de agua
Los locales donde se preparan alimentos deben disponer de un suministro abundante de agua potable a presión adecuada y temperatura conveniente. En el caso de necesitar depósitos, deben estar debidamente protegidos de posibles contaminaciones y el agua se debe tratar con desinfectantes autorizados para asegurar su potabilidad.
Utilizar únicamente agua potable para cocinar,
para la preparación de cubitos, helados, bebidas acuosas, etc.
Utilizar siempre agua potable para la limpieza
de los utensilios y las instalaciones.
Utilizar agua potable para la higiene corporal.
Observar que no haya cuerpos extraños dentro de
los depósitos.
Confirmar la potabilidad del agua.
Por qué se debe hacer:
Las aguas se deben tratar y desinfectar para
eliminar posibles contaminantes y asegurar así su aptitud para el consumo.
Cómo se debe hacer:
Hay que utilizar agua de suministro de la red
pública que haya sido debidamente tratada.
Hay que vigilar los depósitos, limpiarlos y
desinfectarlos periódicamente.
Hay que instalar un dosificador automático de
cloro.
Hay que comprobar, diariamente, la eficacia de
la cloración.
El almacenamiento de los alimentos
Los alimentos han de ser almacenados ordenadamente, protegidos de las
condiciones externas perjudiciales por sus características.
Qué se deber hacer:
Los alimentos que no necesitan frío se deben
almacenar en lugares limpios, secos, ventilados y protegidos de la luz
solar.
Los alimentos que por sus características sean
favorables al crecimiento bacteriano hay que conservarlos en régimen de
frío.
Los alimentos se deben colocar en estanterías y
no se deben poner nunca en el suelo o en contacto con las paredes.
Los alimentos se deben ordenar según las
distintas clases y tipos: carne, pescado, lácteos, huevos, fruta y
verdura. Además, hay que separar los alimentos cocidos de los crudos.
Se debe comprobar la temperatura de las
instalaciones frigoríficas.
Por qué se debe hacer:
El exceso de luz y humedad favorece la
reproducción de bacterias y hongos.
Las bajas temperaturas reducen la actividad de
los microorganismos.
La sobrecarga de alimentos en una instalación
retrasa el enfriamiento del producto y puede producir una multiplicación indeseable
de los microorganismos.
El suelo y las paredes deben estar libres para
facilitar su limpieza.
Si la temperatura sube por encima de los 10º
C,
aunque sea por poco tiempo, los microorganismos se pueden reproducir.
Cómo se debe hacer:
Cuadro de temperaturas de conservación de los alimentos

La limpieza y la desinfección de las instalaciones, los equipos y los utensilios
Todas las operaciones de limpieza y desinfección están destinadas a reducir el número de microorganismos y evitar la contaminación de los alimentos.
Qué se deber hacer:
La limpieza se tiene que hacer siempre de forma
húmeda. El suelo no se tiene que barrer nunca en seco.
Diariamente se tienen que limpiar suelos,
paredes y superficies de trabajo.
Los equipos como hornos y freidoras se deben
limpiar diariamente, y una vez por semana meticulosamente.
Siempre se debe utilizar agua potable caliente.
Cuando se utilizan lavavajillas se deben
eliminar en primer lugar los restos de comida para facilitar su lavado.
El último aclarado debe hacerse a 82 º C .
Los productos de limpieza y desinfección deben
guardarse correctamente identificados y convenientemente separados de los
alimentos.
Se debe evitar levantar polvo, porque puede ser
soporte de microorganismos y contaminar los alimentos.
Los detergentes modifican las propiedades
físicas y químicas del agua y le permiten eliminar grasas y suciedad. Son
agentes de limpieza pero no tienen actividad bactericida.
Los desinfectantes destruyen los
microorganismos y permiten reducir el número de bacterias en superficies
y utensilios que ya están limpios.
El desinfectante químico más utilizado es la
lejía, pero solamente es eficaz en superficies limpias.
El desinfectante físico más eficaz es el calor.
Cómo se debe hacer:
Debemos barrer con el suelo húmedo o bien utilizar una aspiradora. Si es necesario quitar el polvo, debe hacerse con trapos húmedos.
Debemos limpiar con agua potable caliente y
detergente.
Debemos desinfectar con substancias bactericidas
y aclarar con agua potable.
La basura
Los restos de alimentos permiten la multiplicación de microorganismos y atraen insectos y roedores.

Qué se debe hacer:
La basura se debe recoger en recipientes de
materiales fáciles de limpiar e impermeables que dispongan de tapa que
cierre herméticamente de manera automática.
Las bolsas de basura se deben sacar cada vez
que estén llenas y, en todo caso, diariamente.
Los recipientes de deben limpiar y desinfectar
cada vez que se vacíen y, como mínimo, una vez al día.
Después de manipular o sacar la basura debemos
lavarnos las manos.
Por
qué se debe hacer:
La basura puede fermentar y pudrirse. Dado que permite
la multiplicación de microorganismos se convierte en un foco de
contaminación para los alimentos.
Con la limpieza y desinfección de los
recipientes se eliminarán los residuos de basura que puedan haber quedado
al sacar las bolsas.
Los recipientes se deben colocar en puntos de
fácil acceso, pero que no supongan un riesgo de contacto con los
alimentos.
Una vez llenas las bolsas se deben retirar y
depositar en un espacio destinado específicamente a almacenarlas
provisionalmente hasta que sean recogidas por los servicios de residuos
sólidos.
La limpieza de los recipientes de debe hacer
con agua potable caliente y detergentes y después se deben desinfectar.
El transporte y la distribución de los alimentos
La distribución de los alimentos se debe realizar en las condiciones de temperatura que exige su naturaleza.
El transporte se debe hacer en recipientes adecuados y en vehículos cerrados.
Los alimentos que requieren frío se deben
transportar en vehículos isotérmicos o frigoríficos.

La temperatura de transporte debe ser entre 0º
C
y 5º C para los productos refrigerados y temperatura igual o inferior a -18º
C
si se trata de productos congelados.
La cadena del frío no se debe interrumpir
nunca.
La carga y descarga se debe hacer rápidamente y
el vehículo debe estar estacionado tan próximo al establecimiento como
sea posible.
La parte de vehículo destinada a la carga debe
estar construida con materiales de superficies lisas, resistentes y de
limpieza y desinfección fáciles.
Por qué se debe hacer:
Las temperaturas bajas garantizan la
conservación adecuada de los alimentos durante su transporte.
Cargar y descargar lentamente y mantener las
puertas abiertas permite pérdidas de frío y el aumento de la temperatura
en el interior de la caja del vehículo.
Si se interrumpe la cadena del frío la
temperatura puede subir y permitir la reproducción rápida y progresiva de
los microorganismos.
Toda la suciedad de los vehículos de transporte
se debe eliminar a fin de evitar focos de contaminación ulterior de los
alimentos.
Reglas
de oro de la ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD para la preparación higiénica de
los alimentos.
La
Dirección General de la Salud Alimentaria y Protección de los Consumidores ha
adoptado, en nuestro país, unas reglas
básicas que, sobre manipulación de alimentos, aconseja la OMS:
Consumir alimentos que hayan sido tratados o manipulados
higiénicamente.
Por ejemplo: la leche que
consumimos ha de estar higienizada, es decir, tratada en centrales lecheras con
equipos especiales que proporcionen a la leche una seguridad y pureza total;
los envases de las conservas deben estar en perfectos condiciones y no
presentar deformaciones, los productos de repostería tienen que estar
conservados en refrigeración, etc. Los salsas caseras deben consumirse en el
momento que se preparan y no dejarlos de un día para otro. Los vegetales que se
coman crudos deben lavarse insistentemente con agua abundante y quitarles la
piel siempre que sea posible.![]()
Cocinar correctamente los alimentos.
Hay que tener en cuenta que no
sólo hay gérmenes en la superficie, sino en toda la masa del alimento. Por lo
que el calentamiento, que deberá ser como mínimo de 70 º C, debe llegar a todo
el alimento.
Consumir el alimento inmediatamente después de ser cocinado.
De esta forma se evita su
posible contaminación a través, por ejemplo, de insectos que puedan transmitir
gérmenes.
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Si queremos conservar las sobras lo haremos en el frigorífico o en el congelador. También el calor, por encima de los 60 º C, conserva los alimentos.
Calentar suficientemente los alimentos cocinados, alcanzando una
temperatura mínimo de 70 º C en todo el alimento.
Evitar el contacto entre los alimentos crudos y los cocinados, para evitar la contaminación
de los alimentos cocinados.
Correcta higiene de la persona que va a manipular los alimentos y
adecuada limpieza en todas las superficies de la cocina.
Mantener los alimentos fuera del alcance de insectos, roedores y
animales de compañía.
Utilizar
exclusivamente agua potable. No sólo para beber, sino también para cocinar,
fregar los cacharros, higiene personal, etc.
No consumir alimentos
que estén expuestos a temperatura ambiente.